
La depresión de otoño quizás es menos conocida que la astenia primaveral, pero lo cierto es que los cambios de estación afectan a nuestro organismo aunque algunas personas lo acusen más que otras. Según los estudios médicos, un 30% de la población puede sufrir depresión otoñal y, ¿quienes lo padecen más?: las mujeres de 25 a 45 años.
La verdad es que en la depresión de otoño influyen muchas cosas, pero sobre todo se nota en el cambio del ritmo de vida y en la temperatura. Llegan las lluvias, y con los primeros fríos dejamos de salir tanto a la calle para quedarnos más en casa. Los días se van acortando y reducimos el contacto personal con amigos y familia a los fines de semana. Vuelta al trabajo, a los estudios, a las rutinas.
Los síntomas más frecuentes son la pérdida de energía. Se nos quitan las ganas de todo, estamos un poco tristones y nostálgicos y sólo nos apetece quedarnos en el sofá. La buena noticia es que esto es pasajero. A medida que nuestro organismo se vaya aclimatando al nuevo ambiente volveremos a nuestro habitual quehacer recuperaremos progresivamente nuestra energía.
Por: Ana Belén Fernández
Etiquetas: enfermedades, salud
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