
Los cambios bruscos de temperatura y el descenso de la misma invitan a muchos a coger el abrigo y a otros, el pañuelo. Y es que muchas veces pensamos que las alergias son sólo producto de la primavera, pero los alérgicos saben bien que los picores, el lagrimeo y la congestión también vuelven en otoño.
Las bajas temperaturas aumentan el riesgo de padecer catarros y gripes. Es en este tiempo cuando las vías respiratorias se encuentran más expuestas al entorno y se irritan con mayor facilidad. A todo esto hay que sumar que durante estos meses vuelven a salir a la luz pequeños organismos que antes estaban recluídos por lo que las alergias en otoño son cada vez más frecuentes.
Es conveniente saber diferenciar la alergia del resfriado porque sus síntomas son similares pero las causas que los provocan son muy distintas. La alergia cederá cuando la persona deje de estar expuesta al organismo que la provoca, pero el resfriado perdurará en el tiempo y sus síntomas durarán al menos una semana.
Por: Aida Gutierrez
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