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Comer fresas ayuda a conservar la memoria

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El delicioso sabor y exquisito aroma de las fresas, las convierte en una de las frutas preferidas por todo el mundo. Además, tal y como hemos visto en más de una ocasión, aporta un gran número de beneficios a nuestro organismo. De ahí, que su consumo sea muy recomendable, siendo perfectas para dietas de adelgazamiento, debido a que cuentan con muy pocas calorías (casi todo su contenido es agua).

Las fresas nos aportan un gran número de vitaminas, por lo que nos ayudan a mantener siempre un buen estado de salud. Destacan también por ser muy ricas en vitamina C, que es la que interviene en la formación de huesos y dientes, glóbulos rojos y colágeno, además de combatir las infecciones y favorecer la absorción del hierro. En menor medida, también son una fuente de vitamina E, que ayuda  a mantener estables las células sanguíneas y favorece la fertilidad.

No nos podemos olvidar de su rico contenido en potasio y bajo en sodio. Por este motivo, están indicadas especialmente para personas que padecen de hipertensión arterial o problemas del corazón.

También tienen un alto contenido en hidratos de carbonos y fibra, por lo que nos pueden ayudar a combatir el estreñimiento, prevenir la aparición del cáncer de colon, equilibrar nuestro nivel de colesterol, regular el tránsito intestinal y controlar las subidas de glucosa en la sangre.

Las fresas contienen también ácido cítrico, que potencia los efectos de la vitamina C y tiene acción desinfectante; y ácido salicílico, que es un buen antiinflamatorio y anticoagulante natural.

Todas estas excelentes propiedades eran conocidas ya por los expertos de la salud, pero parece que los beneficios que ofrecen las fresas no se acaban ahí. Y es que se ha descubierto que el consumo de fresas y arándanos ayudaría a mantener la memoria más tiempo. Así se deduce de un nuevo estudio publicado en Annals of Neurology, que señala que comer ambas frutas permite reducir el descenso cognitivo de los mayores de forma significativa. En concreto, las personas mayores que consumen más cantidad de estas frutas retrasarían hasta en 2 años y medio el envejecimiento cognitivo.

La explicación de este hallazgo estaría en que ambas frutas son ricas en flavonoides, sustancias que favorecen la salud cardiovascular y que tienen efectos anticancerígenos, antiinflamatorios y antimicrobianos. Además, según el equipo responsable de esta investigación, los flavonoides mitigarían los efectos nocivos del estrés y la inflamación, factores que contribuyen de manera determinante en el deterioro cognitivo.

En especial, el consumo de fresas y arándanos provocaría una desaceleración de la degeneración cognitiva en las mujeres mayores. Se trata de la primera evidencia de que el consumo de estas frutas ralentizaría de manera muy importante el deterioro cognitivo en personas de edad avanzada.