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Cómo conseguir que nuestros hijos coman bien

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Una alimentación sana y equilibrada es uno de los pilares básicos para mantener una buena salud. Es también un requisito imprescindible para un correcto desarrollo físico, psíquico y social.

La alimentación en los primeros años de vida es fundamental por distintos motivos. Los niños y niñas que se alimentan de forma sana y equilibrada tendrán un adecuado desarrollo físico e intelectual. Asimismo, en estos primeros de su vida adquieren muchos de los hábitos y rutinas, incluidos los de alimentación, que les acompañarán el resto de su vida.

Para que una alimentación se pueda considerar como sana y equilibrada debe contener los nutrientes y grupos de alimentos, en las cantidades y frecuencias precisas de acuerdo con las necesidades de cada persona en las distintas etapas de la vida. Por ese motivo, la primera clave para una correcta alimentación en niños y niñas es que coman de todo.

Una vez superados los dos años y el período de introducción de los alimentos, nos niños deben alimentarse con una dieta diversificada, en la que deberán estar incluidos los distintos tipos de alimentos que les aporten los nutrientes que se necesitan para un desarrollo normal.

Debemos tener en cuenta dos factores: los niños no paran de derrochar energía y se encuentran en continuo crecimiento. Por eso, es vital que los niños tengan una correcta nutrición y una dieta sana, que deberá ser completa y compuesta por alimentos que favorezcan la rápida recuperación de la energía y su desarrollo corporal.

No debemos olvidar que un niño que adquiere hábitos alimentarios saludables, difícilmente tendrá problemas de sobrepeso u otros trastornos alimentarios cuando sea adulto. De ahí que sea muy importante tomar conciencia sobre la alimentación de nuestros hijos.

En función de la complexión y el estado de salud del niño, las cantidad y la necesidad de unos u otros nutrientes pueden variar, pero por lo general lo recomendable es que los niños realicen:

5 comidas al día: un completo desayuno, pequeño tentempié a media mañana, comida, merienda y cena.

– La alimentación se debe basar fundamentalmente en hidratos de carbono, que le permitirán satisfacer su altísimo gasto de energía. Los hidratos se encuentran presentes en alimentos como el pan, la pasta, los cereales, las patatas y las legumbres. El consumo habitual debería ser de 3 a 5 raciones al día.

– Su dieta habitual debe incluir 2 raciones de pescado o carne diarias, ya que es una gran fuente de proteínas; 2 ó 3 raciones de lácteos (fuente de calcio y por tanto fundamentales para sus huesos); 4-5 tomas de frutas y verduras, que le ofrecerán numerosas vitaminas y sales minerales al niño y una pequeña cantidad de grasas, que siempre será recomendable que provenga de aceite de oliva.

– Los niños deben ingerir también mucho agua y líquidos.

– Es habitual que a estas edades, muchos platos y alimentos no les gusten o “les aburran”. Por ese motivo, es importante ir variando de menús y presentarlos de una forma divertida. También se puede camuflar los alimentos que menos les gusten con otros que les encanten.