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Cómo prevenir los ojos rojos e hinchados

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Los ojos rojos se producen cuando los pequeños vasos sanguíneos se agrandan y congestionan en la superficie del ojo (esclerótica). Se produce como resultado de un insuficiente suministro de oxígeno en la córnea o los tejidos que cubren los ojos.

No suele  ser un síntoma aislado,  más bien es el resultado de otra condición, con síntomas como dolor, picor, inflamación, dolor de cabeza o de cuello, ojos secos, dolor de estómago, alergias o hinchazón de los pies o manos.

Como prevenir los ojos rojos e hinchados

El sueño,  apnea del sueño,  alcohol, dieta,  productos cosméticos utilizados por la noche y la disminución de la secreción lagrimal en la noche, hacen que los ojos aparezcan rojos por la mañana; en cambio, los ojos pueden aparecer rojos por la noche, debido a las toxinas ambientales, exposición al sol, vista forzada, fatiga, humo del cigarrillo, vapores químicos o uso de lentillas. Pueden aparecer rojos también debido a otras causas como alergias, enfermedades hepáticas, estrés o ansiedad,  por citar algunas.

Los remedios herbarios y homeopáticos son suaves, y pueden ser de gran beneficio en la promoción de una visión saludable. El arándano ayuda a facilitar la entrega de oxígeno y nutrientes esenciales para el ojo, el Rooibos es un tónico maravilloso para el sistema inmunológico y “Sutherlandia frutescens, conocido como arbusto del cáncer, que tiene efectos antioxidantes y propiedades adaptogénicas, promoviendo así la salud de los ojos.

Para evitar y tratar los ojos rojos, es importante llevar una dieta sana, bebiendo mucha agua frutas frescas, especialmente ricas en flavonoides, como los arándanos, moras y cerezas; frutas y verduras; cereales y legumbres, Stevia, ácidos grasos esenciales presentes en el pescado, las nueces y los vegetales de hojas rizadas, en especial, la espinaca y hojas de mostaza y alimentos ricos en calcio, magnesio y vitamina D,  aceite de linaza, alga Espirulina, cebada y aceite de oliva.

Se deben de evitar la margarina y otras grasas hidrogenadas; productos lácteos, especialmente quesos durosgrasas saturadas; sal refinada; agua con cloro; aditivos alimentarios, como el aspartamo o glutamato monosódico; azúcar y alimentos edulcorados; aceites refinados; fritos y ahumados; bebidas alcohólicas y bebidas carbonatadas y educoradas.

Fuente Imagen: sxc.hu/milan6

 

 

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