
Es habitual que nuestras manos sean objeto de nuestra atención. Sin embargo, es necesario cuidar nuestros pies diariamente. Soportan el peso de nuestro cuerpo y sufren los cambios meteorológicos como cualquier otra parte de nuestro cuerpo. El verano para los pies supone una época de liberación pero si no prestamos atención también puede ser para ellos sinónimo de tortura.
Demos prestar atención a nuestros pies. El calzado de invierno condiciona a los pies y no les deja respirar. Los meses de verano son la época ideal para rearcirse de esto, así pasear por la orilla del mar es un revulsivo para nuestros pies. La sal marina proporciona una textura fina y constituye un peeling natural para el cuidado de los pies. Es aconsejable que durante todas las épocas del año, lavemos los pies en agua con sal gorda. Posteriormente, podemos aplicarles cualquier crema hidratante y debemos masajearlos con movimientos circulares que los recorran. Además ayudará a nuestra circulación mantener las piernas en alto en nuestros momentos de descanso.
Por: Aida Gutierrez


