
La lechuga es uno de los alimentos más odiados por mucha gente, sobre todo porque es lo primero que nos recomiendan en cuanto nos ponemos a dieta, y terminarmos por aborrecerla, eso cuando te la comes, porque hay otros que directamente se niegan. El caso es que por sus múltiples beneficios, deberíamos acostumbrarnos a comer lechuga desde niños, estemos o no a dieta, como un hábito saludable. ¿Por qué? Aquí te damos 10 razones:
- Calma el dolor, sobre todo cuando es muscular o debido a algún golpe.
- Alivia el cansancio, la fatiga y la anemia gracias a que es muy rica en hierro.
- Retrasa el envejecimiento por la gran cantidad de antioxidantes que aporta al organismo.
- Ayuda a combatir los síntomas de gripes o resfriados al fortalecer las vías respiratorias.
- Es tranquilizante, muy beneficiosa ante los trastornos del sueño o de ansiedad.
- Baja el colesterol.
- Ideal para diabéticos, pues ayuda a regular el nivel de azúcar en sangre.
- Previene la arteriosclerosis al activar la circulación.
- Es un potente diurético por lo que es muy recomendable en caso de retención de líquidos.
- Favorece el tránsito intestinal, evita las flatulencias y la inflamación abdominal.
Como ves, nada mejor que comer o cenar una buena ensalada con lechuga y algo más: facilita la digestión, favorece a tu organismo y te sacia sin engordar. Tienes que aprender a quererla.
Por: Ana Belén Fernández
Etiquetas: anemia, colesterol, diabetes, Dietética, Nutrición
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