Desde este blog de salud queremos abordar una profunda cuestión sobre la inteligencia, que ha despertado la curiosidad y la recapacitación de numerosos personajes ilustres a lo largo de la Historia. Ahora bien, ¿la inteligencia nace o se hace? La respuesta, a priori, indica que de todo un poco aunque, no obstante, el proceso de aprendizaje en la etapa infantil configura mucho la inteligencia en el futuro.

Es en los primeros años de vida de una persona cuando más hay que incidir en su aprendizaje, ya que será la base que sustente la inteligencia en el futuro. En primer lugar, podemos decir que hay una cierta carga genética y hereditaria de la inteligencia, pero esta supone un porcentaje menor.
Por lo tanto, la mayor parte de la inteligencia que adquiere un niño es por sus propios medios y su propia capacidad de aprendizaje. Claro está, son los padres los que tienen que educar a su hijo y son ellos quienes tienen que influir en la inteligencia del niño: ¿cómo?
Pues muy fácil. Potenciando el desarrollo de esa inteligencia. Para ello, se puede apuntar al niño a clases de música o pintura, ya que está demostrado que estas dos actividades favorecen la capacidad de atención y memorización del pequeño. La práctica de un deporte también es otro factor que juega en favor de la inteligencia de una persona, cuya mente se vuelve más activa y menos sedentaria, y sobre todo, se activa la llamada inteligencia emocional.
Por: Alejandro Castellón
Etiquetas: niños, salud, Salud Mental, Tratamientos
Categorías: General, Neurología


