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Las bebidas azucaradas favorecen la obesidad

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La popularidad de las bebidas azucaradas y gaseosas es tan alta como la polémica que suscitan sobre los efectos adversos que produce su consumo sobre la salud. Desde hace bastante tiempo, se encuentran en el ojo del huracán por la publicación de numerosos estudios que han comprobado que su consumo excesivo y prolongado tiene graves consecuencias para la salud.

El poder que tienen las grandes multinacionales de refrescos les permite realizar campañas de publicidad en las que se esconden a los consumidores los riesgos para la salud que tienen estos refrescos carbonatados, centrándose únicamente en el consumo de la marca.

El consumo de estas bebidas de forma habitual tiene una serie de consecuencias muy negativas a largo plazo para nuestra salud:

– Mayor riesgo de sufrir osteoporosis, ya que el ácido fosfórico dificulta la absorción del calcio, por lo que los huesos se pueden ir debilitando.

– El azúcar que contienen la mayoría de estas bebidas erosiona el esmalte dental, aumentando la presencia de caries.

– Estas bebidas son adictivas, en especial por la presencia de la cafeína, por lo generan la necesidad de consumirlas de forma habitual.

– Muchos refrescos contienen oxalatos, que favorecen la aparición de cálculos renales.

– Las sustancias que contienen generan trastornos del sueño, como el insomnio.

– La alta presencia de azúcares, aditivos y PH ácido provoca trastornos digestivos, en especial gastritis.

– Pueden provocar un mal funcionamiento del hígado y los riñones.

Además de toda esta lista de efectos negativos sobre la salud, se ha demostrado que su consumo habitual provoca problemas de sobrepeso, ya que son bebidas ricas en azúcares y la presencia de sodio provoca retención de líquidos. De ahí, que sea un factor de riesgo de padecer obesidad.

Tres nuevas investigaciones publicadas en The New England Journal of Medicine ponen de manifiesto, con pruebas claras y rotundas, que las bebidas azucaradas son uno de los principales causantes del alarmante aumento de la obesidad en todas las edades. Un problema de salud pública que no hay que tomar a la ligera, ya que se ha convertido en una epidemia a nivel mundial.

La obesidad es un factor de riesgo de sufrir enfermedades en el futuro, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Asimismo, los niños con sobrepeso sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas, hipertensión, presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiocascular, problemas psicológicos y resistencia a la insulina.

El sedentarismo, una dieta inadecuada y la educación son los factores clave cuando hablamos en este preocupante incremento en el porcentaje de personas obesas. En este sentido, las bebidas azucaradas son uno de los culpables de esta nueva epidemia del siglo XXI. En muchos países, como es el caso de Estados Unidos, han pasado a ser el primer alimento de aporte calórico. Además, de ser muy pobres en nutrientes y muy ricas en azúcares, se suelen asociar con el consumo de alimentos salados y comidas rápidas. Una dieta muy poco beneficiosa para la salud y que conlleva una serie de enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades coronarias e hipertensión.

Uno de los estudios realizados por la Escuela de Salud Pública de Harvard demuestra que existe una total relación entre la ingesta de bebidas azucaradas y una predisposición genética a la obesidad y al riesgo de padecer de obesidad. Asimismo, se señala que los efectos nocivos de estas bebidas son mayores en las personas que presentan una mayor predisposición genética.

En definitiva, estos nuevos tres estudios alertan sobre los riesgos de estas bebidas azucaradas y sobre la necesidad de limitar su consumo, concienciar a la sociedad y promover hábitos de vida saludables.

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