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Peligro por exceso de higiene


29 de Septiembre 2008

Licencia atribución CC/Davichi

La higiene es básica en nuestra salud, además de tener una importante carga cultural y de educación: una persona que no esté aseada o que ande con la ropa sucia nos puede provocar cierta repulsión. Pero los excesos no son buenos, y el exceso de higiene tampoco. Aunque te parezca raro, puede provocar alergia.


Nuestro sistema inmunológico se refuerza cuanto más trabaja. Su lucha con los anticuerpos le mantiene alerta. A fuerza de limpiar, estamos expuestos a bacterias que antes nuestas defensas conocían y eliminaban y que ahora, por falta de costumbre, nos atacan y provocan enfermedades como asma, dermatitis o rinitis.

Un bebé que se críe en un entorno totalmente aséptico tendrá un sistema inmunológico debilitado que no ha aprendido a combatir con los agentes externos, por lo que, en lugar de evitar las enfermedades como un simple resfriado, le estamos dejando expuestos a otras que pueden ser, a la larga, crónicas y más graves.

Por otra parte, las bacterias se acostumbran a los productos de limpieza y se hacen más y más resistentes. Lo único que conseguimos con esto es que para desinfectar una superficie o un objeto cada vez tengamos que usar productos más fuertes y agresivos que a su vez nos molestan a nosotros.

Las consecuencias las sufren sobre todo las partes de nuestro cuerpo que más expuestas están al entorno y a los agentes externos: nuestra piel y nuestro sistema respiratorio. Los niños pequeños son los que más riesgo padecen ante este tipo de esterilización por hábitos tan poco saludables como un lavado con jabón o un entorno totalmente estéril. El bebé debe bañarse con agua solamente durante su primer año de vida ya que así conserva las defensas naturales de la piel, o como mucho, con algún jabón neutro, y no siempre. La pérdida de la grasa natural provoca excemas, resecamiento de la piel y agrietamiento.

Un cuidado básico como hidratar la piel y que no permanezca húmeda puede ayudarnos más que ducharnos con jabón varias veces al día. De otra manera, estás llevándote la mejor defensa que tiene la epidermis frente a cualquier elemento externo.

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