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¿Por qué somos tan desconfiados?

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Aunque parezca mentira hay muchas personas que sienten que no vale la pena confiar en nadie. Su frase preferida es yo me las arreglo muy bien solo/a. Quienes hablan así han de tener sus razones. Pero; ¿Qué les ha llevadoa  ser tan desconfiados?

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Probablemente les haya sucedido que en algún momento alguien a quien creían su mejor amigo los defraudó, los traicionó o se alejó sin ninguna explicación. O tal vez, buscando una palabra de aliento no la encontraron y sintieron que nadie les llevaba el apunte.

En realidad a todos alguna vez nos pasó querer comentar algún tema banal sin importancia y comprobar que los demás estaban demasiado ocupados con sus cosas como para perder tiempo escuchándonos.

Sin embargo ninguna de estas razones son válidas para aislarse del resto del mundo y negarse a confiar en los demás. No tener amigos, no valorar la palabra de los otros y pensar que nadie nos puede ayudar en realidad habla de una dificultad para comunicarse y el efecto de esta situación es que uno termina sintiéndose muy solo y vulnerable.

Como explica el doctor Finkels-tein, quien siente mucha hostilidad contra el mundo, se coloca en una posición muy omnipotente donde pareciera que los demás no tienen nada más que hacer en este mundo que perjudicarlo a él. Peor aún es vivir resentido, enojarse constantemente, no poder aceptar las bromas de los demás o que los otros pueden estar ocupados con sus propios problemas.

Todas estas frustraciones en realidad surgen de una esperanza casi infantil de que nos solucionen la vida. Como esto no es posible uno puede terminar sintiéndose mal. Es decir, abandonándose a sí mismo aunque proclame lo contrario y sin poder aplicar la regla básica del sobreviviente: apelar a cualquier recurso intrínseco y extrínseco para seguir viviendo y también soñando.

Es que en el sentirse mal, aclara el psicoanalista, no hay futuro, uno no sabe cómo termina esto, y agrega: el mejor puente con el pasado es el rencor. Solamente aliviando el rencor puede comenzar uno a hacerse cargo de sí mismo.

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