
No lo pienses ni un momento, la berenjena es una hortaliza sabrosa, con múltiples formas de preparación y beneficiosa para tu salud por su escaso aporte de calorías. Las berenjenas pueden formar parte de cualquier dieta de adelgazamiento o de control de grasas y para ello se han de consumir asadas o cocidas, en forma de crema, solas o junto a otras verduras, porque si se fríen, absorben gran cantidad del aceite de la fritura, aumentando así, de forma considerable, su valor calórico.
Estas hortalizas cuentan con un alto valor nutritivo. Las berenjenas contienen una elevada cantidad de agua y un porcentaje muy bajo de hidratos de carbono, proteínas y grasas. No destacan por su contenido de fibra, excepto una pequeña cantidad que se encuentra en la piel y las semillas.
El mineral mayoritario de las berenjenas es el potasio, y en menor medida aportan calcio, magnesio y fósforo. Y en cuanto a las vitaminas que aportan, encontramos pequeñas cantidades de Vitamina C, betacaroteno y folatos.
Por lo general, las berenjenas más sabrosas son las más tiernas y firmes, de unos 5-8 centímetros de diámetro, con la cáscara lisa y brillante. El color, que cambia según la variedad, deberá ser siempre uniforme, sin manchas, arrugas ni zonas blandas. Las más grandes y maduras suelen resultar fibrosas y amargas.
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Por: David Aguilera
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