Las semillas de lino cuentan con propiedades antioxidantes que ayudan a retrasar el envejecimiento de la piel y mejoran su aspecto gracias al contenido en minerales y vitamina E; además de poseer un efecto regulador del colesterol debido a su contenido en Omega-3.
Consumir semillas de lino provoca mejoras articulares como la artrosis, reuma y artritis y ejercen efectos beneficiosos sobre el corazón y el sistema vascular que ayuda a prevenir la formación de trombos gracias al efecto de las vitaminas B, minerales y oligoelementos.

Las semillas de lino se usan en la regulación del funcionamiento intestinal, principalmente en casos de estreñimiento. Además, gracias a su contenido en fibra, contribuyen a la pérdida de peso. En estas semillas se pueden encontrar unas sustancias denominadas lignanos que actúan como anticancerígenos, previniendo el cáncer de próstata, mamas y colon principalmente.
Consumir semillas de lino y aplicar el agua de dichas semillas en el cuero cabelludo, combate la caída del cabello y regula su crecimiento. El agua de la semillas de lino se obtiene vertiendo en un litro de agua, tres cucharadas de semillas de lino; se agita y se deja reposar un par de días. Pasado ese tiempo se deberá de agitar y aplicar directamente. Tendrás para varias aplicaciones, ya que sólo es necesario mojar el cuero cabelludo.
Poseen vitaminas del grupo B, vitamina E y minerales, como calcio, fósforo, potasio, cobre, silicio, cromo, niquel y zinc, además de lignanos y ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 y Omega-6, que detienen la caída del cabello, ya que mejoran la irrigación sanguínea de los folículos pilosos, favoreciendo de esta forma, el crecimiento del pelo.
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