Ponemos excusas falsas para evitar un compromiso social, mentimos a alguien no muy íntimo…Al principio son mentiras pequeñas, pero después se convertirán en grandes falsedades que complicarán nuestra vida y nuestras relaciones sociales. Todo comienza cuando deja de ser inocente y empezamos a engañar de forma indiscriminada, transformando nuestra vida en una total ilusión

Hoy, en el blog de salud, hablamos de un trastorno u obsesión del cual no se sabe mucho todavía, pero causa estragos en la vida social de sus protagonistas.
¿Qué es la mitomanía?
La psiquiatría definió al hábito de mentir constantemente como mitomanía. Se trata de una tendencia del carácter o constitutiva de la persona –niño o adulto- a mentir, a crear y creer fábulas inventadas o a simular.
- La mitomanía vanidosa está caracterizada básicamente por fanfarronadas: proezas atléticas, actos de adoración, éxitos amorosos, salvatajes heroicos, fortunas hábilmente ganadas, etc.
- La mitomanía perversa se caracteriza por una agresividad y necesidad de dañar al otro. Toma formas diversas: difamación, denuncias, falsas acusaciones, falsos atentados, cartas anónimas. Es de notar que son mitómanos mucho más peligrosos cuando son “buenos actores” y logran convencer fácilmente a quienes los escuchan.
Lo que busca una persona mitómana es siempre obtener algún provecho, las invenciones son un truco con un fin. Es en general un individuo inestable, sugestionable y particularmente teatral. Aunque al comienzo la simulación o la mentira son un hecho consciente, luego se verá a sí mismo como parte de su juego.
Dicho en otras palabras: acaba creyéndose sus propias mentiras. Sin embargo la caída en su propia falsedad es una convicción frágil y por lo tanto siempre reversible. Con ayuda de especialistas se puede salir de esto, con voluntad y un cambio profundo en la manera de pensar.
Por último tenemos que aceptar que son muchas las veces en que faltar a la verdad –sobretodo si es muy dolorosa para un ser querido o si puede perjudicarnos irremediablemente- es un recurso válido. Pero existe un límite y respetándolo todos podemos lograr el equilibrio viviendo más cerca de la sinceridad que de la mentira
Por: Giulliana Paola
Etiquetas: enfermedades, salud
Categorías: Neurología


