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Síndrome de la Clase Turista

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El Síndrome de la Clase Turista

Ahora que estamos en vacaciones y muchos aprovechamos para montarnos en el avión rumbo a nuestro descanso anual, oímos hablar del síndrome de la clase turista. Este término se introdujo en 1998 para describir la formación de trombos en las venas de las piernas provocada por la inmovilidad de las extremidades en espacios reducidos por un tiempo prolongado, normalmente superior a 4 horas. Es más común en los viajes en avión, ya que la presurización de la cabina lo favorece, pero pueden surgir también en viajes en tren o en coche.

Los síntomas del síndrome de la clase turista no suelen apreciarse en el mismo momento en el que se viaja, sino que es días después cuando se empiezan a notar. Por ello, muchas personas no relacionan sus dolencias con el viaje.

Para evitarlo se pueden seguir algunas recomendaciones básicas. Tomar una aspirina media hora antes del viaje, ayuda a prevenirlos coágulos. Elegir un asiento de pasillo en vez de uno de ventana, ayudará a tener más movilidad en las piernas. Las piernas durante el viaje deben estar estiradas, relajadas y evitando cruzarlas. No coloques el equipaje en el suelo debajo del asiento delantero, para que puedas estirarlas mejor. Pasea por el pasillo del avión o vaya al servicio a cada hora, debes intentar mover las piernas lo más posible. Bebe bastante agua para evitar la deshidratación, pero evita las bebidas alcohólicas. Por último, cuando vayas de viaje, utiliza ropa cómoda y holgada, y calcetines o medias elásticas o de compresión, especialmente en las personas más mayores.

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