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Síntomas de la Somatización

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El trastorno de somatización o síndrome de Briquet es una condición psiquiátrica caracterizada por múltiples síntomas físicos y somáticos sin explicación médica.

Para que exista un diagnóstico de trastorno de somatización, las quejas somáticas deben ser lo suficientemente graves, como para interferir significativamente con la habilidad de una persona a la hora de realizar actividades importantes, tales como el trabajo, la escuela o las responsabilidades familiares y sociales, lo que lleva al paciente a buscar tratamiento médico.

Somatizacion

Una de las más antiguas teorías sobre la causa del trastorno de somatización, sugiere que es una forma de evitar la angustia psicológica. En lugar de experimentar depresión o ansiedad, algunas personas manifiestan síntomas físicos, por lo cual el trastorno de somatización es una defensa contra el dolor psicológico, que permite a algunas personas  evitar el estigma de un diagnóstico psiquiátrico.

Una teoría alternativa sugiere que el trastorno de somatización se deriva de una mayor sensibilidad a las sensaciones internas. Las personas con trastorno de somatización puede ser muy conscientes de los dolores y las molestias de menor importancia que la mayoría de las personas, que simplemente los  ignoran.

Los individuos con trastorno de somatización,  son,  por lo tanto,  más propensos a creer que los síntomas físicos vagos son indicadores de la grave enfermedad y buscar tratamiento para ellos. Por ejemplo, una persona con trastorno de somatización puede temer que un dolor de cabeza señala un tumor en el cerebro , o que la falta de aire indica la aparición de asma.

Los síntomas que padecen estas personas son gastrointestinales tales como náuseas, distensión abdominal, diarrea, y sensibilidad a ciertos alimentos; sexuales o reproductivos, incluyendo el dolor durante el coito, problemas menstruales, y disfunción eréctil.

Otros síntomas frecuentes son dolores de cabeza, dolor en la espalda o las articulaciones, dificultad para tragar o hablar, y retención urinaria. Para calificar  el diagnóstico, por lo menos uno de los síntomas debe parecerse a un trastorno neurológico, tales como convulsiones, problemas con la coordinación o el equilibrio y parálisis.

Para recibir un diagnóstico de trastorno de somatización, el individuo debe reportar un historial de quejas de múltiples síntomas físicos que comenzaron antes de los 30 años y que continuó durante varios años; provocan un deterioro en diversas áreas, como una historia de dolor que afecta a por lo menos cuatro diferentes partes o funciones del cuerpo, una historia de dos síntomas gastrointestinales; una historia de al menos un síntoma sexual o reproductor y uno de los síntomas que imitan una enfermedad neurológica.

Fuente Imagen:K.O.T./flickr

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Categorías: Especiales, Neurología