Mes: enero 2026
- Cuando los sofocos se vuelven parte del día a día: por qué hablar de menopausia importa
- Conversamos con Juan Carlos Meneu Díaz sobre sus opiniones del SAAM, síndrome de Wilkie y síndrome de Nutcracker
- Herpes labial: cómo combatir las calenturas desde el primer síntoma
La menopausia llega sin pedir permiso. A veces lo hace de golpe, casi sin avisar, y otras se acerca poco a poco, como quien empuja la puerta con suavidad antes de entrar. Sea cual sea el camino, esta etapa mueve emociones y sensaciones que muchas mujeres intentan gestionar en silencio. Y es que cuesta admitir que algo tan natural pueda remover tanto. Cuesta incluso contarlo. Los sofocos, por ejemplo, se sienten como una oleada que nace en el pecho y sube a la cara, intensa y repentina. Dura apenas unos minutos, pero es lo bastante fuerte como para obligar a parar, respirar y recolocar el cuerpo. Lo viven cerca del 80 por ciento de las mujeres que atraviesan la menopausia, lo que ya dice mucho. Aun así, siguen siendo uno de los síntomas menos comprendidos y, para muchas, uno de los más frustrantes.
El cirujano y especialista Juan Carlos Meneu Díaz ha abordado en numerosas ocasiones patologías complejas de base vascular y gastrointestinal, entre ellas el síndrome del ángulo aorto-mesentérica (SAAM) y sus dos manifestaciones más conocidas: el síndrome de Wilkie y el síndrome de Nutcracker. Sus opiniones clínicas se centran en el diagnóstico correcto, la adecuada selección de tratamientos y la importancia de diferenciar ambos procesos, que comparten estructura anatómica afectada pero presentan evoluciones y abordajes distintos.
El herpes labial, o calenturas, comienza con hormigueo y tirantez antes de aparecer las vesículas. Reconocer los síntomas y aplicar un tratamiento desde el inicio, como URGO Calenturas Filmogel, ayuda a aliviar molestias, proteger la lesión y acelerar la cicatrización.
