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Conoce las claves de la anestesia

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El descubrimiento de la anestesia fue un avance fundamental en la medicina y en el campo de la cirugía en especial. Este acto médico controlado permite operar a los pacientes sin dolor y sensibilidad táctil. Puede ser en parte o en todo el cuerpo y los dos tipos más comunes son la general, en la que el paciente se encuentra dormido, y local, que sólo se “duerme” la zona que se desea operar.

Aunque con la anestesia se elimina cualquier tipo de dolor, es un término que siempre suele causa respeto e incluso miedo. Sin embargo, a pesar de que toda operación tiene su riesgo, hay que resaltar que los grandes avances experimentados por el campo de la anestesiología en los últimos años han reducido considerablemente el riego de muerte o complicaciones graves. De hecho, la probabilidad de morir o sufrir lesiones importantes, ya sean cardíacas, nerviosas o respiratorias, es de una entre cien mil.

El reto para los investigadores es eliminar cualquier tipo de riesgo y limitar los efectos secundarios con métodos más seguros, que permitan también evitar la anestesia general. Es importante conocer, de una forma sencilla y entendible para todos, el funcionamiento de la anestesia para estar tranquilos si nos tenemos que someter a alguna intervención quirúrgica.

Se ha demostrado que la anestesia general provoca que el cerebro del paciente entre en un estado muy parecido al coma, por lo que está “dormido”. De hecho, los primeros síntomas tras el despertar son muy parecidos, como es el caso de la respiración regular o la recuperación del movimiento y el conocimiento.

La anestesiología es la especialidad médica que se encarga de que las constantes vitales muestren valores normales durante la operación. Para ello, vigila la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la respiración y el funcionamiento correcto de órganos como riñones y pulmones.

Por su parte, los fármacos que se administran al paciente son de tres tipos: hipnótico, que inducen el sueño profundo del paciente; analgésicos, para eliminar todo tipo de dolor; y relajantes musculares, para que el paciente no se mueva durante la intervención y facilitar la intubación previa.

Al despertar de la anestesia, el paciente va recobrando poco a poco el sentido, según va desapareciendo el efecto de la anestesia. En los últimos años se ha reducido bastante el tiempo de reversión del bloqueo neuromuscular gracias a fármacos más avanzados como el Sugammadex.

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