
La siesta es el mejor reparador natural con el que contamos. Sumarle unos minutos de sueño al mediodía a las 8 horas de la noche consigue numerosos beneficios de los que muchas veces no somos conscientes. Es importante encontrar un lugar tranquilo y cómodo, y a poder ser que no sea la cama. Lo ideal es el sofá.
España, importador de esta costumbre a todo el mundo, no es ya de los países que más lo practican. Según los últimos estudios, sólo el 9% de los españoles toman ya la siesta cada día, frente al 25% de los alemanes y el 16% de los italianos.
La duración de la siesta es importante. No debe sobrepasar los 30 minutos para no caer profundamente dormido y sufrir trastornos al levantarse como la irritabilidad o la sensación de no haber descansado. Lo ideal son 15 o 20 minutos. En el caso de los niños debe ser más prolongada y si se sufre insomnio o cambios de sueño constantes por los turnos del trabajo, nunca debe sobrepasar los 15 minutos.
Por: Elena López
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