
Los seres humanos vamos haciéndonos mayores y con el paso de los años son muchas las personas a las que les empieza a entrar una especie de angustia. Uno de los últimos avances en el campo de la medicina es la melatonina contra el envejecimiento. En este blog de salud nos hemos preocupado por el tema. ¿Quieres saber más?
Para empezar, es conveniente que te indique qué es la melatonina, para que no surja ningún tipo de dudas. La melatonina es una molécula que produce el propio organismo, más en concreto se trata de una hormona que se produce principalmente en la glándula pineal. Esta en relación con múltiples procesos como los celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos. Tiene un potente acción antioxidante y antiinflamatoria, además de ser útil contra los radicales libres. A grandes rasgos, podemos decir que esto es la melatonina.
La melatonina mejora la eficiencia de nuestro sistema inmunitario. Además, gracias a la melatonina, aumentamos nuestras defensas naturales, salvaguardándonos de enfermedades como la gripe, los resfriados, catarros, etc. No sólo eso, sino que también la melatonina actúa sobre las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como pueden ser las patologías cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer. Es un adelanto y me atrevo a deciros que en no mucho tiempo, vamos a estar hablando de algún tipo de sustancia o de método, que nos alarge la vida, y si no, al tiempo.
A partir de los 35 años, el organismo comienza a reducir la producción de melatonina y a partir de los 65 años, apenas nos queda melatonina en el cuerpo, lo que nos deja un poco indefensos ante posibles amenazas. Se estima que es a partir de los 40 años cuando podríamos empezar a tomar melatonina, ya que no se han encontrado efectos secundarios (según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, OMS) al tomar melatonina en grandes cantidades, en los seres humanos.
Por tanto, parece que se va a empezar a hablar de la melatonina contra el envejecimiento, algo que preocupa a prácticamente la totalidad de los mortales.
Por: Alejandro Castellón
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Categorías: General, Medicina preventiva

