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Terapias Dirigidas y el Cáncer de Mama
Los avances médicos y las investigaciones científicas, que llevan a cabo los especialistas cada día, consiguen que enfermedades tan dañinas como el cáncer se curen cada vez con más facilidad. Nuestra calidad de vida consigue mejorar gracias a ellos, casi sin que nos demos cuenta. Las terapias dirigidas son un ejemplo de ello. Los tratramientos dirigidos son capaces de tratar directamente y de manera específica los tumores producidos por el cáncer de mama. Por su extrema importancia, os vamos a explicar en qué consisten, cuál es su efecto y su efectividad.
Las terapias dirigidas son, todavía, terapias no demasiado habituales, pero con el tiempo serán las más empleadas para luchar contra el cáncer de mama, sobre todo, porque permiten tratar, de manera específica, los tumores. Además, estos tratamientos son más seguros y eficaces precisamente por ello, porque únicamente tocan las células afectadas por el cáncer.
Hoy día, sólo existen terapias dirigidas contra el cáncer de mama ErbB2 positivo, pero los científicos no dudan en que, las investigaciones científicas, harán que este tipo de tratamientos se extiendan hacia otros cánceres. Según el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), una de cada cinco mujeres sufre un cáncer de mama ErbB2 positivo, lo que representa el 20% de las mujeres que padecen un cáncer de mama. Prácticamente todas las mujeres que soportan un cáncer ErbB2 positivo, reciben tratamientos dirigidos para erradicar la enfermedad.
Vicente Guillém, Presidente del Comité Técnico de la Asociación Española contra el Cáncer y Jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Valenciano de Oncología, ha afirmado que “los nuevos tratamientos dirigidos o individualizados suponen un gran avance y abren nuevas vías de curación y calidad del vida en cáncer de mama, ya que están diseñados para bloquear, de forma específica, las vías de crecimientos de las células tumorales“. Al mismo tiempo, considera que “la aparición de estos nuevos fármacos son fruto de los avances y del mejor entendimiento de la biología molecular que ha permitido identificar las diferencias en la expresión genética de las células cancerosas y las normales“.
Año tras año, se diagnostican unos 16.000 casos de cáncer de mama. Normalmente, el diagnóstico de estos casos se produce entre los 45 y los 65 años. En España, son 87.000 las mujeres a las que se diagnostica un tipo de cáncer de mama, de las cuales, 6.000 desarrollan un cáncer de mama metastásico. Unas 5.770 mujeres españolas mueren al año a consecuencia de esta enfermedad. Aún así, la supervivencia global por cáncer de mama en nuestro país es superior a la media europea, ya que se sitúa en el 76%. Vicente Guillén subraya que esta cifra “ha mejorado notablemente en las últimas décadas ya que, hasta 1990, la supervivencia era del 64%”.







