Acidez intestinal y antiácido

La acidez intestinal y los antiácidos

La acidez es un tema bastante común cuando hablamos de las principales molestias que sufrimos habitualmente. Sin embargo, se suele referir a la acidez estomacal aunque no es el único problema que el organismo puede sentir por un desajuste en el pH. La acidez intestinal, menos conocida, es otro problema de salud muy habitual aunque más desconocido y que puede surgir después de la utilización de antiácidos, muchas veces prescritos para la acidez estomacal o como protector en la toma de determinada medicación.

Síntomas de la acidez intestinal

Los síntomas de la acidez estomacal son tan habituales que, seguramente, no pensarás que hay detrás un desequilibrio de salud.

Casi siempre son pequeñas molestias a nivel digestivo y alteraciones intestinales. No todas las personas sienten lo mismo, pero es habitual que surjan diarreas y flatulencias. También se nota esa acidez en el estómago, con digestiones pesadas e hinchazón abdominal en la zona inferior.

En ocasiones, estos síntomas hacen que el paciente decida aumentar la dosis o el número de tomas de su antiácido, empeorando la situación sin darse cuenta.

Cómo pueden los antiácidos estar detrás de la acidez estomacal e intestinal

La relación entre acidez intestinal y la utilización de antiácidos es algo que explican muy bien en el Blog Tu Equilibrio y Bienestar, al estar escrito por profesionales sanitarios como médicos y farmacéuticos. Además, te dan consejos y cuidados para la salud en los que puedes confiar ya que los escriben verdaderos profesionales del sector.

El intestino tiene una flora intestinal específica que contribuye a su buen funcionamiento. De hecho, algunas bacterias presentes naturalmente en el intestino nos ayudan a asimilar vitaminas, minerales y otros nutrientes que consumimos de forma habitual. Si este equilibrio de la microbita intestinal se ve alterado, las molestias empiezan a hacerse notar.

Algunos medicamentos pueden alterar significativamente el equilibrio bacteriano en nuestro intestino. Uno de ellos es el antibiótico. Utilizado para acabar con infecciones bacterianas, no siempre distingue las bacterias invasoras de las que deben mantenerse vivas y su acción se notará también en el intestino. Pero no es único medicamento a interferir con la salud intestinal.

Por ejemplo, la toma de medicamentos antiácidos inhibidores de la bomba de protones es muy útil para reducir la acidez estomacal (su acción es justo reducir la acidez producida por el estómago). Sin embargo, alteran también el pH intestinal y, cuando tomados de forma muy regular y durante mucho tiempo, reducen la diversidad bacteriana. Alterando la microbiota intestinal, el equilibrio que hasta entonces existía deja de estar presente y bacterias nocivas pueden empezar a desarrollarse. Además, los pacientes estarán más sujetos a infecciones intestinales.

Tener hábitos saludables favorece el equilibrio intestinal y de todo el organismo, reduciendo la necesidad de medicamentos como los antiácidos. Sin embargo, hay ocasiones en las que es necesario tomar los medicamentos prescritos por un profesional sanitario y, si estos afectan de algún modo el intestino, se puede recuperar posteriormente la flora bacteriana con probióticos y una alimentación adecuada.

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