Lo que tienes que saber de la otoplastia

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La otoplastia es la cirugía que se encarga de corregir las orejas. Esta cirugía es capaz de resolver una gran cantidad de problemas diferentes. A pesar de que los más típicos suelen tener que ver con el tamaño de estas, la otoplastia también se encarga de corregir la asimetría excesiva que pueda existir entre las orejas, los lóbulos rasgados o la excesiva separación que pueda existir entre las orejas y la cabeza.

Lo que tienes que saber de la otoplastia

La otoplastia se puede empezar a aplicar a partir de los 6 años. A los 6 años, las orejas ya se encuentran completamente formadas y por lo tanto ya se puede entrever los problemas que pueden existir de acuerdo con las mismas. Desde bien pequeños, esta otoplastia puede servir para acabar con muchos complejos que también se arrastran en la época adulta.

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¿Cómo es la recuperación de la otoplastia?

No tengas miedo, el postoperatorio y recuperación de la otoplastia son rápidos y normalmente no suelen aparecer complicaciones, de hecho, en 3 o 4 días ya te habrás reincorporado sin problema a tu rutina laboral. Como en prácticamente todas las intervenciones puede haber molestias durante los primeros días, sin embargo, no son molestias que no puedan aliviar un analgésico normal y corriente.

Las siguientes 24 horas posteriores a la operación, es normal que el doctor revise como ha ido la misma y vaya retirando los vendajes iniciales que se llevaron a cabo en la intervención. Durante tres días el paciente llevará una diadema suave, que deberá de usar hasta que la hinchazón haya remitido por completo, lo que habitualmente sucede al cuarto día.

A partir de entonces, entre el cuarto y el séptimo día, es habitual que el paciente vuelva a la escuela o al trabajo con total normalidad. Es posible que quede algún moratón debido a la sangre que se ha acumulado en la intervención, nada que pueda disimular un buen peinado. De todos modos, estos moratones no tienen porque ser habituales, por lo que no tienen por qué aparecer necesariamente.

A partir de la primera semana y la segunda semana, los resultados ya son mucho más cómodos y desaparece por completo el temor en aparecer en público. Sin embargo, no será hasta el tercer mes después de la intervención cuando ya hayan desaparecido todas las hinchazones y, por lo tanto, podamos presenciar la apariencia final con la que han quedado las orejas.

A pesar de que pueda parecer un proceso largo al tratarse de tres meses de recuperación, como hemos visto no resulta para nada ni engorroso, ni complicado, por lo que la recuperación de la otoplastia es de lo más llevadera para cualquier paciente.

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