Rinoplastia – ¿Es igual en un hombre que en una mujer?

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En los últimos años, la rinoplastia ha sido una operación que se ha ido popularizando, sobre todo en los hombres, con un aumento del 35% de operaciones. Para hacernos una idea, es la segunda intervención en cirugía plástica más pedida por los hombres tras la blefaroplastia (o cirugía de párpados).

Rinoplastia - ¿Es igual en un hombre que en una mujer?

Como norma general, la técnica de rinoplastia en hombre frente a una mujer es la misma, pero la forma de valorar la nariz de uno u otro y los objetivos que se persiguen son diferentes y todo cirujano ha de tenerlo en cuenta.

Para empezar, la estructura nasal masculina tiene diferencias con la femenina, como que es más grande y fuerte, así como otros detalles:

  • El hueso en el hombre es más fuerte y con un dorso más ancho, y ha de estar acorde al tamaño del esqueleto facial restante, es decir, de los pómulos, frente y mandíbula.
  • La piel en el hombre es más gruesa y rígida y la actividad glandular es superior al de la mujer, con poros más grandes y profundos. En esta ocasión la piel tiene memoria y dificulta mucho que se puedan valorar los cambios realizados en la estructura nasal.
  • Los cartílagos también son rígidos y grandes y la punta de la nariz masculina está menos definida que la femenina.
  • Tras la intervención, el proceso inflamatorio es más corto que en las mujeres, aunque siempre se recomienda el mismo tratamiento postoperatorio en ambos casos.

En general, no es lo mismo tratar una nariz a nivel estético para un hombre que para una mujer y aquí están los motivos:

  • La longitud de la nariz de un hombre es mayor que la de una mujer. En una mujer arranca a una altura por debajo del pliegue del párpado superior, sin embargo, en el hombre comienza por encima, a la altura de las cejas.
  • Vista de frente, la nariz de un hombre ha de mostrarse recta y un poco más ancha en la parte superior que en la mujer.
  • El dorso nasal en el hombre, visto de perfil, da una sensación de mayor carácter y fuerza en el conjunto de las facciones masculinas, mientras que un dorso ligeramente curvo y cóncavo da una apariencia más delicada y femenina.
  • Una punta nasal más levantada y delgada, con un ángulo en torno a 100-110º entre el labio superior y la punta es un detalle único en las facciones femeninas, mientras que, en el caso de los hombres, esa angulación está entre los 90-95º.
  • En los hombres la punta es menos fina y delgada que en el rostro femenino y también menos redondeada. En la cirugía, la piel más gruesa en el hombre hace que sea necesario colocar injertos y puntos de soporte en los cartílagos de la punta.
  • Los hombres están más expuestos a sufrir traumas nasales relacionadas con alteraciones funcionales o respiratorias y estéticas. En estos pacientes, la nariz suele estar torcida en forma de “C” o de “S”, bastante complicadas de conseguir. En el caso de los hombres, hay que detallarlos que no siempre es posible tener como resultado una nariz simétrica y recta.

En cuanto al postoperatorio, los hombres tienden a ser más laxos y menos preocupados por seguir las indicaciones que realiza el médico como son el guardar reposo, tomar ciertos medicamentos, aplicar protección solar y evitar el sol, así como asistir de forma regular a los controles médicos.

Como puedes observar, a pesar de que sean técnicas semejantes, las rinoplastias pueden variar en función de la composición ósea y nasal en hombres y mujeres. Por lo que, si eres hombre y quieres hacerte una rinoplastia, has de tener esto en cuenta.

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