Sólo tenemos una piel: cuídala

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La piel es algo que nos acompaña durante toda nuestra vida. A diferencia de otros animales, como las serpientes, el cuerpo humano no cambia de piel, por lo que es necesario cuidarla, no solo para que sufra menos los efectos del envejecimiento, sino también teniendo en cuenta los agentes externos que pueden empeorarla. Uno de los cuidados más básicos para la piel es contar con los productos adecuados. Si te sientes abrumado por la cantidad de estos que existen en el mercado, te recomendamos visitar esta página web para conocer diferentes comparativas y, por ejemplo, saber que protección solar facial te puede interesar más. Además de contar con los mejores productos, también es importante incorporar ciertos hábitos o rutinas a tu día a día con los que puedes mejorar tu piel. Vamos a mostrarte algunos de estos.

Sólo tenemos una piel: cuídala

Cómo cuidar la piel

Para llevar a cabo un adecuado cuidado de la piel esto es lo que debes hacer:

Hidratación

La hidratación es fundamental, sobre todo cuando estamos en los meses más calurosos del año. Para mantener la piel hidratada lo mejor es beber mucha agua, en este caso, hablamos de entre dos y tres litros de agua al día. Gracias a esta hidratación conseguiremos que la apariencia de la piel sea mucho más saludable y esta se encuentre más tersa, por lo que es una buena forma de ralentizar la llegada de las arrugas.

Practica ejercicio

Un poco de ejercicio diario es bueno para llevar un hábito de vida más saludable. No hace falta que te apuntes a ningún gimnasio ni que compitas en ningún deporte, simplemente márcate algunos pequeños objetivos con los que poder ejercitarte día a día. Por ponerte algunos ejemplos, puedes optar por subir y bajar las escaleras de tu casa andando, sin depender del ascensor o también salir a caminar durante unos 20 minutos al día. Gracias al ejercicio lograrás tonificar mucho más tu cuerpo y, por lo tanto, lograr una piel más estable, aspectos que con el paso del tiempo degeneran fruto de la edad.

Mantén tu piel limpia

El primer paso para tener una piel brillante es contar con una piel limpia. Lograrlo es de lo más sencillo, incorpora a tu higiene diaria productos especiales para lavar la piel y que no cuenten con componentes muy agresivos. Diferentes geles y jabones de ducha ya han sido probados y son recomendados incluso para las pieles más sensibles. Por otro lado, de vez en cuando no está de mal llevar a cabo una exfoliación de la piel. Acabar con las células muertas que cubren los poros de la piel permitirá que nuestra piel respire mucho mejor y, por lo tanto, recupere un bonito color. Ten cuidado también con el exceso de limpieza, ya que la piel cuenta con una fina capa de grasa que la protege de los agentes exteriores.

Lleva una alimentación sana

Si quieres disfrutar de una piel mucho más joven y luminosa, deberías de pensar incorporar a tu dieta más frutas y verduras. Por otro lado, trata de acabar con malos hábitos como el alcohol y el tabaco o, por lo menos, reducirlos al mínimo. De esta misma forma te recomendamos que evites en la medida de lo posible las grasas y la comida basura. Darse un capricho algún día no supone ningún tipo de problema, pero, abusar de este tipo de alimentos acabará siendo bastante perjudicial para tu piel.

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