Técnica de abordaje superior: la innovadora técnica mínimamente invasiva para operar la cadera

Hay muchas razones por las que una persona puede requerir una operación de cadera, pero el miedo impide, en muchas ocasiones, tomar esa decisión, ya que se trata, efectivamente, de una operación compleja y asociada a un alto nivel de dolor, sin contar que el proceso de recuperación es considerablemente lento.

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Técnica de abordaje superior: la innovadora técnica mínimamente invasiva para operar la cadera
jueves, 4 julio, 2024

Pese a ello, cuando hay dolor de forma constante y este no se alivia mediante otro tipo de tratamientos, se trata de la mejor alternativa para recuperar nuestra calidad de vida. Y, la buena noticia es que, hoy en día, contamos con técnicas cada vez más avanzadas que hacen que este procedimiento sea más sencillo y menos doloroso.

La operación de cadera ya no tiene por qué ser un procedimiento que genere angustia, sino más bien verlo como algo positivo para recuperar nuestra salud y más cuando contamos con una de las técnicas pioneras para este tipo de cirugía como es el caso del abordaje directo superior. Esta técnica afecta mínimamente cada una de las estructuras importantes y esto se traduce en una operación menos invasiva, con menos dolor y una recuperación mucho más rápida. Continúa leyendo y descubre en qué consiste esta técnica para operar la cadera.

¿En qué consiste el abordaje directo superior?

El abordaje directo superior es una cirugía de cadera que, como comentamos anteriormente, afecta de manera mínima las estructuras importantes sin desinsertarlas. De hecho, es una cirugía que permite el reemplazo de la cadera en apenas una hora y sin generar ningún tipo de luxación, por lo que la recuperación es mucho más rápida. De hecho, los pacientes tienen la capacidad de ponerse en pie y caminar tan solo seis horas después de la operación y a las 24 horas pueden volver a sus hogares.

Gracias a esta técnica, que altera lo menos posible las estructuras más importantes de la cadera, se obtiene un resultado mucho más estable y menos doloroso para el paciente. Con la ventaja adicional de que la recuperación es mucho más rápida.

Es un tipo de intervención más conservadora en comparación a la colocación tradicional de prótesis de cadera, por lo que genera menos complicaciones. Es una opción mínimamente invasiva que permite preservar la alineación natural de la cadera y dañar lo menos posible los tendones y músculos. Como resultado, se reduce drásticamente el dolor postquirúrgico.

Y es que, al mantener la estructura de la cápsula de la articulación, esta cumple con un papel de sujeción de la prótesis que genera muchas menos complicaciones, tanto durante la intervención como posteriormente.

De allí que se trate de una técnica conservadora, pero al mismo tiempo innovadora a la que pueden recurrir muchos pacientes para recuperar su salud y calidad de vida sin el miedo a la recuperación, ya que el proceso es mucho más rápido y el nivel de dolor es mucho más bajo.

¿Cuáles son las razones que nos pueden llevar a requerir una operación de cadera?

Existen muchas razones por las que, en determinado momento y sin importar nuestra edad o condición física, podemos requerir una operación de cadera. El momento adecuado para hacerlo es cuando el dolor no nos permite realizar con naturalidad nuestras actividades diarias y el mismo no remite con medicamentos indicados por el médico, así como por otro tipo de tratamientos. Se debe hacer en el momento en que el paciente desea recuperar el control de su vida y dejar de lado el dolor.

Algunas de las causas más comunes detrás del dolor de cadera son la osteoartritis, que se genera por el uso y desgaste natural relacionado con la edad. Otra de las razones más comunes es la enfermedad de cadera de la niñez, la cual presentan algunos recién nacidos y niños. Si bien este tipo de enfermedad puede ser tratada con éxito durante la niñez, en algunos casos pueden causar artritis en etapas posteriores de la vida, lo que puede llevar, en algún punto, a requerir de una intervención.

La necrosis vascular, que es una lesión de cadera que se clasifica como dislocación o fractura, también constituye otras de las causas por las cuales se puede requerir este tipo de intervención, así como la artritis postraumática y la artritis reumatoide. Conviene recordar que, esta última, es una enfermedad autoinmune que puede dañar el cartílago, lo que genera dolor y rigidez.

La decisión de cómo y cuándo operarse es muy personal, por lo que cada paciente debe tomarla junto a su familia y, por supuesto, en función de las recomendaciones de su médico. La buena noticia es que, hoy en día, contamos con este tipo de técnicas que son más seguras para el paciente, menos invasivas y todo esto se traduce no solo en menos dolor postquirúrgico, sino también en una recuperación mucho más rápida.

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