Más allá de su riqueza en betacaroteno, la zanahoria también provee dosis desta-cables de minerales como calcio, hierro, potasio, fósforo y otras vitaminas, como las B, C y D. El contenido de hierro orgánico presente en esta sabrosa raíz anaranjada es fácilmente asimilable por el organismo y resulta aún mayor que el de las populares espinacas, detalle que la convierte en un excelente remedio contra la anemia.

El consumo regular de zanahorias, ya sea en forma de ensalada, jugo o puré, aumenta también el número de glóbulos rojos y la cifra de hemoglobina en la sangre, considerada esta última como una importante reguladora del equilibrio ácido del organismo.
Otra de las virtudes que la zanahoria provee, siempre y cuando integre el menú de comidas en forma regular- es su efecto hemostático, que contribuye a cicatrizar las úlceras gástricas e intestinales haciendo más densa la fibra muscular.
Por las generosas particularidades de la zanahoria, resulta muy beneficioso para el organismo efectuar una cura depurativa únicamente con esta hortaliza una o dos veces al año. Se trata de un régimen que sirve para eliminar toxinas, reforzando al mismo tiempo las defensas del cuerpo, y consiste en ingerir durante tres o cuatro días, casi en forma exclusiva, zanahorias frescas en todas las formas que se desee. Lo ideal es comerlas sin sal, aderezadas sólo con jugo de limón y aceite de oliva.
Por: Yolanda Mangore
Etiquetas: Alimentación, anemia, Nutrición
Categorías: Dietética, General


