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El ejercicio físico contra las enfermedades neurodegenerativas

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Como os decimos siempre en Cosas de Salud, el ejercicio físico y una dieta equilibrada son los dos pilares básicos para mantener un buen estado de salud y también para prevenir un gran número de enfermedades. De ahí, la importancia de tomar conciencia sobre la necesidad de llevar un estilo de vida saludable.

En concreto, el ejercicio físico moderado diario es uno de los hábitos más saludables que podemos poner en práctica. Y es que los beneficios, tanto a nivel físico como psíquico y socioafectivo, de la actividad física y de la práctica de deportes son innumerables.

Nos ayuda a mantener nuestro peso y quemar grasas, por lo que previene la obesidad y otros problemas de peso; previene la aparición de enfermedades coronarias; fortalece nuestros músculos y huesos, favorece el crecimiento; mejora el rendimiento físico en general; ayuda a controlar la ansiedad, el estrés y la depresión; mejora la calidad del sueño y previene el insomnio; mejora el estado de ánimo, favorece el autocontrol y mejora nuestra imagen corporal, entre otros beneficios.

Además, periódicamente nuevos estudios demuestran otros beneficios que tiene el ejercicio físico. Así, según un estudio que se ha publicado en la prestigiosa revista Science, la actividad física aeróbico suave puede ayudar a retrasar el avance de la enfermedad de Alzheimer y el comienzo de los procesos de demencia.

Así, correr o caminar a un ritmo ligero se ha demostrado que permite ralentizar en muchos pacientes el avance y los síntomas de la enfermedad. Además, permite prevenir complicaciones y problemas habituales de esta enfermedad como son las caídas y las discapacidades motoras. Por lo que se convierte en un recurso de gran utilidad para los enfermos de Alzheimer.

Asimismo, el ejercicio físico aumenta la capacidad de reparación del cerebro cuando se ha producido daños, en las enfermedades neurodegenerativas como son el Parkinson, ataxias cerebelosas o demencias y también en enfermedades mentales.

Eso sí, es importante que se consulte siempre a un médico y a un fisioterapeuta para que establezca un programa de ejercicio a medida del paciente en función de su edad, su estado general de salud, sus posibilidades físicas y mentales y el estadio de la enfermedad.