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Consejos para evitar las insolaciones y golpes de calor

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El verano es la estación más esperada del año para la mayoría de las personas, ya que nos trae buen tiempo, días más largos, relax, vacaciones y el bronceado con el que soñamos todo el invierno. Sin embargo, la llegada del verano suele traer asociada altas temperaturas y olas de calor que pueden llegar a ser muy prejudiciales para la salud. Y es que el calor además de broncearnos y dejarnos un look veraniego, puede provocar deshidratación, insolaciones e, incluso, golpes de calor.

Cuando las temperaturas son elevadas, el organismo pierde líquidos y sales minerales a un ritmo mucho más alto de lo habitual, lo que puede llegar a provocar un golpe de calor, cuyos principales síntomas serían: dolores intensos de cabeza, mareos, náuseas, desmayos, sueño, falta de energía e incluso convulsiones.

Para evitar los efectos perjudiciales del sol es importante tener en cuenta una serie de consejos que nos serán de gran utilidad:

Consultar siempre la previsión del tiempo, sobre todo, entre los meses de junio y septiembre.

– Cuando estemos en la calle, hay que intentar andar por la sombra siempre, de este modo evitaremos exposiciones prolongadas al sol, que son la principal causa de insolación.

La hidratación es fundamental, ya que el exceso de calor que recibimos afecta a todo nuestro cuerpo. En verano nuestras necesidades de hidratación aumentan por las altas temperaturas. Por ese motivo, necesitamos tomar más líquidos, ya sea con agua u otras bebidas, así como alimentos ricos en agua, como pueden ser sopas frías, frutas y verduras. Si salimos fuera, hay que intentar llevar siempre una botella de agua con nosotros. Hay que beber, al menos, dos litros de agua al día. Por el contrario, hay que evitar lo máximo posible las bebidas con cafeína, ricas en azúcares y el alcohol.

Evitar salir en las horas de más calor. Si el calor está pegando fuerte, es preferible quedarse en casa, cerrar las puertas y las ventanas y encender el aire acondicionado o el ventilador.

– En verano nunca hay que dejar a nadie en un vehículo estacionado y con las ventanillas cerradas, porque se estaría corriendo un grave peligro, en especial si se trata de niños o ancianos.

– A pesar de que el deporte siempre es beneficioso para la salud, en verano hay que evitar realizar ejercicio o cualquier actividad física en las horas de más calor, que suelen ser entre las 12.00 y las 18.00 h. Los momentos más indicados para hacer deporte es por la mañana o por la tarde-noche.

Del mismo modo, hay que mantenerse hidratados antes, durante y después del ejercicio. Mientras se hace ejercicio, hay que beber a pequeños sorbos cada 20 minutos. No hay que consumir grandes cantidades de agua de una sola vez al terminar el ejercicio, ya que esto puede provocar náuseas y vómitos.

– En verano hay que utilizar prendas de verano que nos permitan mantenernos “fresquitos”. Es el caso de las bermudas, faldas, chanclas, camisetas, pantalones cortos, etc. Hay que optar por tejidos finos y ligeros como el el algodón, el nylon. Es recomendable también no utilizar prendas en colores oscuros, puesto que éstos atraen el calor.

– Hay que proteger siempre la piel y utilizar loción solar. Además de evitar problemas futuros muy graves para la piel, nos ayudarán a llevar mejor las altas temperaturas y evitar sufrir un golpe de calor.

– Debemos prestar atención también a la dieta. Deberemos tomar alimentos ricos en líquidos y en sales minerales, como pueden ser las frutas y hortalizas. Del mismo modo, hay que evitar comidas copiosas que provoquen digestiones lentas y peasas.

– Hay que extremar las precauciones en los niños menores de tres años, ancianos y enfermos, ya que son los grupos más expuestos a los efectos adversos del calor.

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