
La sintomatología asociada a anisakis se divide en dos grupos: la que cursa solamente con síntomas digestivos y la que está presente en las manifestaciones cutáneas, derivadas de una reacción alérgica. El anisakis destaca por su agresividad. Existe un grupo de individuos que tras la ingestión de pescado padecen reacciones alérgicas agudas y se manifiesta en forma de urticaria y edemas localizados en los casos más leves y con edemas generalizados en los casos más severos.
Normalmente la reacción alérgica surge a las pocas horas de la ingestión del pescado contaminado, pero a veces, pueden pasar días hasta que aparezca la reacción alérgica, por lo que se complica el diagnóstico. El cuadro alérgico se resuelve con un tratamiento antihistamínico, aunque lo que primero hay que tener en cuenta es una alergia alimentaria asociada al pescado.
Si ésta última se descarta, hay que pensar en una alergia por anisakis, donde los síntomas cutáneos se asocian a síntomas digestivos, principalmente de tipo gástrico. En otros casos más aislados, suelen darse casos de conjuntivitis y asma. Suelen darse principalmente en personas que trabajan directamente con el pescado infectado, pescadores o todos aquellos que puedan inhalar las proteínas del parásito.
Son diversas las especies que se pueden encontrar parasitadas con anisakis, como el bacalao, sardina, bocarte, merluza, pescadilla, bonito y calamar; si son eviscerados en alta mar, presentan menos cantidad de anisakis, que los capturados en la costa. Las larvas se destruyen por congelación del pescado durante 24 horas a una temperatura de -20ºC. También las larvas mueren con una cocción a 60 ºC, al menos, durante diez minutos.
Imagen de: micocinavegetariana
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