
Aunque el gazpacho es el plato estrella del verano, con una popularidad que traspasa fronteras, cada vez gana más protagonismo el salmorejo. Ambas son sopas frías cuyo ingrediente principal es el tomate y, aunque hay gente que considera que son variedades de la misma receta, la realidad es que se trata de dos recetas diferentes. La principal diferencia se encuentra en el que al gazpacho se le añade agua. Además, el salmorejo tiene una lista de ingredientes menor, ya que sólo contiene tomate, ajo (en mayor proporción que el gazpacho), aceite y pan. Mientras que el gazpacho tiene una textura más líquida, el salmorejo es mucho más espeso.
Ambas recetas tienen un sabor distinto pero igualmente delicioso, ayudan a saciar la sed y aplacar el calor propio de los meses de verano. Al igual que ya vimos con el gazpacho, el salmorejo es un plato muy recomendable para nuestra salud, siendo una opción muy recomendable para acompañar una dieta rica y equilibrada.
A pesar de que hay personas que piensan que el salmorejo engorda, la realidad es que el aporte calórico es bastante bajo, siempre que moderemos el uso del pan y del aceite de oliva. En concreto, el salmorejo aporta entre 80 y 120 Kcal por cada 100 ml. Además, la mayor parte de estas calorías proceden de hidratos de carbono complejos y de ácidos grasos saludables, ya que su origen está en el ácido oleico que contiene el aceite de oliva. Dicho ácido tiene efectos muy positivos sobre el colesterol bueno, por lo que ayuda a reducir la presión arterial y el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.

El ingrediente principal del salmorejo es el tomate, por lo que es una receta rica en fibra vegetal. De ahí, que sea recomendable para realizar la digestión y favorece que el intestino trabaje mejor. También es muy recomendable para personas con problemas de estreñimiento (aunque limitando la cantidad de pan).
El salmorejo es también rico en vitamina C y carotenoides, importantes antioxidantes que permiten bloquear el daño provocado por los radicales libres, que son los responsables del envejecimiento e intervienen en distintas enfermedades como el cáncer, las cardiopatías y algunos trastornos como la artritis.
El aporte de proteínas es bajo, aunque si se utiliza jamón huevo para decorar el plato, la cantidad se eleva considerablemente. Lo mismo podemos decir de los carbohidratos, que aumentan si se añaden más pan.
Por último destacar, que el salmorejo es fuente de minerales como el potasio y el sodio, así como de vitaminas del grupo B y el aceite de oliva aporta también vitamina E.
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