El dolor se extiende sin límites como el sombrío manto que cubre el cielo nocturno. La sensación de miles de cuchillos afilados incidiendo con su gélido puñal por distintos puntos del cuerpo es la que sufren a diario aquellos pacientes afectados por el conocido síndrome de fatiga crónica o Fibromialgia.

Según datos aportados por la Asociación de Fibromialgia en Madrid(AFIBROM), esta enfermedad afecta a un porcentaje muy reducido de la población total que gira en torno al 4%, de entre el cual el 85% afecta a las mujeres y el 15% a los hombres.
La Fibromialgia, término que procede de Fibro(tejido blado)mi(músculo)algia(dolor), provoca un dolor generalizado en todo el cuerpo que surge sin motivo aparente acompañado de otros factores como dolores de cabeza, trastornos digestivos, cansancio extremo, sueño o ansiedad.
Hasta el día de hoy, no se dispone de los medios necesarios para analizar la mencionada enfermedad ni ningún tipo de prueba que confirme el diagnóstico, el cual se ralentiza bastante dada la ausencia de rastro alguno dejado por la fibromialgia en una analítica o cualquier otra prueba médica.
En principio, esta enfermedad únicamente puede ser tratada a base de analgésicos y antidepresivos, ya que ese dolor constante y cansancio generalizado mencionado con anterioridad llegan a sumir a muchos de los pacientes en profundas depresiones de las que es muy difícil salir. Hay varios casos de personas que, antes de llegar a un diagnóstico definitivo, han sido remitidas a salud mental por los profesionales médicos porque “piensan que estás mal o que te lo inventas”, según palabras de la presidenta de la Asociación de Fibromialgia de Granada(AGRAFIM), Carmen Cabanillas.
A pesar de ello, desde el año 2005, cuando se aprobó un proceso asistencial de Fibromialgia, se recomienda un tratamiento multidisciplinar de la enfermedad, esto es, que sea tratada por diversos expertos en la salud, desde médicos de familia, enfermeros, fisioterapeutas, terapeutas sociales o psicólogos.
Hasta hoy, la Fibromialgia es una enfermedad desconocida. Apesar de ello, asociaciones como las mencionadas anteriormente AGRAFIM o AFIBROM en Madrid emprenden una costosa labor por defender los derechos de estos pacientes.
Diversos investigadores creen que la enfermedad aparece después de un traumatismo físico o psicológico, aunque últimos estudios apuntan a que puede derivarse de infecciones virales.
El sendero que deben recorrer aquellos que padecen esta enfermedad es arduo, pero gracias a la atención que en los últimos años se está prestando a la Fibromialgia y sus pacientes por parte de médicos, medios y diversas organizaciones sanitarias todavía es posible vislumbrar algo de luz al final del túnel.
¿Y tú?, ¿conocías esta enfermedad?, ¿tienes algún familiar o ser querido que la padezca?, ¿cómo es la convivencia con esa persona?, ¿es entendida por los que están a su alrededor?, ¿qué tratamiento siguió para mejorar?, ¿visitó muchos médicos?, comparte tu experiencia en este espacio enviándonos tu comentario al final de este artículo. Tu opinión constituye un pilar fundamental para este blog.
Fuente Imágenes ThinkStock.
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