
En nuestro blog de salud ya tratamos en su día un complicado trastorno del sueño: el insomnio. En esta ocasión nos centramos en un problema, si cabe, todavía mayor: el insomnio infantil. Los niños que tienen este tipo de problemas nocturnos necesitan un cuidado especial y mucha más atención que un adulto.
Además, es muy posible que los padres no peguen ojo en toda la noche por la preocupación de que su hij@ no duerme. Toda precaución que se tome es poca para combatir el insomnio infantil.
En primer lugar, tienes que proteger la seguridad del niño. Debes cerrar las puertas, ventanas, proteger las esquinas y objetos punzantes con almohadillas o algún objeto acolchado, para evitar que se pueda hacer daño. Si tienes escaleras, coloca alguna portátil para evitar que se caiga.
En segundo lugar, puedes favorecer el sueño del niño durante todo el día para intentar que descanse. Que haga mucho deporte, que cene poco y pronto, que se eche una pequeña siesta, que tome alguna infusión relajante antes de irse a la cama o un vaso de leche caliente, etc.
El insomnio infantil se caracteriza porque el niño no puede generar el sueño por sí mismo y se despierta frecuentemente por la noche. El principal problema que presenta el insomnio infantil es que el niño no ha adquirido un buen hábito para dormirse; en este caso, perdonarme que os lo diga pero creo que mucha parte de culpa la tienen los padres, que no han sabido inculcarle las pautas correctas que debe seguir para dormirse.
Es importante acostumbrar al niño desde pequeño a dormir sólo y a que siga unas normas de sueño, para crear un buen hábito nocturno y así evitar, entre otros trastornos del sueño, el insomnio infantil.
Por: Alejandro Castellón


