El trastorno cerebral crónico de la epilepsia se caracteriza por la repetición de crisis, debidas a una descarga excesiva de las neuronas cerebrales y que suelen ir asociadas a otros síntomas.
En las crisis epilépticas aparecen fenómenos bruscos y transitorios, que incluyen alteraciones de la conciencia, motoras, sensoriales y psicológicas, como convulsiones, confusión, pérdida del conocimiento o espasmos musculares.

El prime paso para iniciar un tratamiento adecuado de epilepsia, es realizar un diagnóstio correcto. La mayoría de repeticiones ocurren a lo largo de los dos primeros años, pero no todas las personas que han sufrido una crisis epiléptica, deben de tomar medicación, ya que algunas de ellas son debidas a un desencadenante o a un efecto secundario, por lo que bastará con eliminar la causa.
De manera general, se trata la epilepsia con un solo fármaco, utilizando la dosis eficaz mínima, que se calcula en función de la edad y del peso del paciente, iniciando el tratamiento de forma lenta y progresiva, subiendo dosis a lo largo de los días, para que el paciente se habitúe al fármaco y así evitar reacciones adversas. Se aconseja que las tomas coincidan con las comidas, para evitar la posible aparición de síntomas digestivos.
Cuando se agoten las posibilidades farmacológicas, se recurrirá a un posible tratamiento quirúrgico, pero tan sólo está indicado para un 10-25% de las personas que no responden al tratamiento farmacológico, existiendo tres tipos de técnicas quirúrgicas:
- Extirpación del área del cerebro donde se desencadena las crisis, siempre que se haya identificado el foco.
- Desconexión del área del cerebro donde se desencadena las crisis.
- Callosotomía: Indicada en aquellos casos de focos múltiples con crisis incontrolables.
- Sección de conexiones nerviosas cerebrales múltiples.
- Procedimientos como la estimulación del nervio vago o la radiocirugía estereotáxica.
Otro de los tratamientos aplicados a la epilepsia es el seguimiento de la dieta cetogénica, con alto contenido en proteínas y grasas y bajo en carbohidratos, de tal manera que se produzca en el organismo la llamada cetosis, que parece evitar en niños las crisis epilépticas, pero afectan al funcionamiento intelectual del niño.
La dieta cetogénica debe de ser individualizada, prescrita y controlada por el médico, aunque puede ser beneficiosa en algunos casos, debido al tratamiento dietético, es incompatible con un desarrollo sano y tiene muchos efectos secundarios.
Fuente Imagen: Xavier Luque/flickr
Por: Gema
Etiquetas: Salud Mental, Tratamientos
Categorías: Tratamientos
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